Hay madres que trabajan lejos de casa y a
otras les es más fácil que les lleven el bebé
al trabajo. Esta solución, que a veces no se
tiene en cuenta, ha ayudado a muchas familias.
En la mayoría de los casos es necesario
extraerse la leche y la persona que queda al
cuidado del bebé se la da en cuchara, vaso o
biberón. Cuando la edad del niño lo permite,
es más conveniente introducir alguna papilla,
preparada también con la leche materna, si se
quiere.
El
apoyo que prestan compañeros de trabajo, la
familia y la sociedad en general es
fundamental para esa madre que ha tomado la
decisión, a veces no entendida, de seguir
dando el pecho.
La
ley española reconoce algunos derechos a la
madre. Hasta los 9 meses se puede disfrutar de
una hora de permiso para dar el pecho. Se
puede disponer de ella sin reducción de
sueldo. Otra posibilidad para alargar la baja
maternal es empalmar las vacaciones con la
baja.
La
reducción de jornada, con una proporcional
reducción de sueldo, permite una vuelta más
ralentizada al trabajo.
En
algunos países se han llevado a cabo
experiencias para hacer compatibles el trabajo
de la madre y la necesidad de estar cerca de
los hijos y de amamantarles. WABA, la Alianza
Mundial de Acción por la Lactancia Materna,
una organización apoyada por UNICEF, ha
impulsado esta iniciativa, que implica a las
madres, a los empresarios, gobiernos y ONGS.
En
Los Ángeles, EEUU, la empresa de agua y
electricidad tiene un servicio de apoyo y
consulta sobre lactancia para sus empleadas.
En Filipinas, las madres por turno, se ocupan
de la guardería y amamantan a sus propios
hijos y a los de otras madres.
Aunque la jornada parece agotadora, si la
madre está convencida de que le da lo mejor a
su hijo, el proceso no resulta tan pesado para
ella. Al contrario, es posible que se sienta
más gratificada. Es una forma de no romper el
vínculo con su bebé y por otro lado, resulta
una opción más económica.
Muchas madres quedan sorprendidas de cómo el
bebé adapta su ritmo al horario laboral de la
madre y la "espera" a que llegue para comer.
Las empresas han comprobado en muchos casos,
que las mujeres trabajan más a gusto, rinden
más y hay menos absentismo laboral si se les
facilita seguir amamantando a sus hijos.